El 31 de marzo del año 2009 la activista Rachel Crandall creó el día de la visibilidad trans como una forma de resignificar la lucha, reconocer diferentes vivencias y corporalidades del mundo, pero por sobre todo, demostrar que las personas trans son mucho más que una tragedia. Su argumento detrás de la decisión de comenzar a celebrar este día era la necesidad de tener una fecha específicade reconocimiento, ya que, la única existente era el día internacional de la memoria transexual, cuyo foco es, como dice su nombre, recordar a nuestros muertos. Crandall buscaba un espacio de celebración y no de conmemoración, en el que se pudiera disfrutar la propia existencia, pero ¿de dónde surge esta concepción?
En un mundo en donde la norma de ser cisgénero guía la enseñanza de los cuerpos , las construcciones sociales van en torno a un estereotipo marcado de lo que implica ser hombre y ser mujer. Para una sociedad cisgénero, burdamente se podría decir que el pertenecer a un género específico es como una fórmula química indiscutible basada en la genitalidad. Dentro de esto, los argumentos escuchados durante la vida de casi toda persona, sobre todo en un país como Chile, son basados en falsas y desinformadas conclusiones biologicistas en las que se indica que existen solo dos mezclas cromosómicas que marcan el género (XX y XY). A partir de ellas, existen sólo dos opciones: ser hombre, lo que en este sentido implica tener pene, o ser mujer, que implicaría bajo la misma lógica la presencia de vulva. A esto también se le conoce como una visión binaria de la sociedad, en la que se no solo se asume la existencia de dos géneros, sino que también de solo dos sexos y estas siempre estarán directamente ligadas.
Por ejemplo, si nazco con vulva, soy mujer y, por ende, debo responder a lo femenino, lo que es una completa falacia incluso desde el punto de vista biológico, que hoy en día ha demostrado que existen múltiples corporalidades, lo cual es bastante lógico cuando pensamos en lo complejo que es el ADN. Comparto también que es una lástima tener que caer en la raíz del problema teniendo de cierto modo que explicar algo biológico, puesto que no es lo único existente y, además, recalcando que tampoco debiese ser necesaria la necesidad de una teoría que justifique la existencia de “lo trans”.
Lo trans en este sentido, es una categoría que surge desde las personas cisgénero para mencionar a “lo otro”, para separar y explicar algo que en su mundo y sus cabezas binarias y normadas es imposible que exista.
Ahora, ¿cuál es la problemática detrás del surgimiento de esta concepción? Que se crea desde la cisnorma y no desde las mismas personas trans. Para explicarlo mejor, ¿cuántas veces hemos escuchado la explicación de “ tu hermano es un hombre atrapado en el cuerpo de una mujer”? O también expresiones tales como, “resulta que ella es una mujer sin vulva y sin pechos”. Todas esas concepciones son erróneas y vienen de la imposibilidad de la sociedad, asociada a una norma específica, de comprender que existen vivencias mucho más allá de las suyas y una diversidad de realidades, corporalidades y mentes. Las repercusiones detrás de este discurso son graves, puesto que hablan desde la constante falta, como también la tragedia impuesta y de constante sufrimiento del “jamás poder llegar a ser una persona cis”. A partir de ello, hoy los activistas se han encargado de derribar los mitos existentes en torno a ello, planteando que nacemos en el cuerpo correcto y nos desarrollamos de forma natural, porque somos normales, solo somos existencias que rompen con la norma y que lo trágico no es la vivencia trans, sino las imposiciones y construcciones sociales que la condenan, sobretodo a las vivencias que buscan salirse de lo binario.
Es bello pensar en un día de la visibilidad trans que busca reivindicar estas concepciones, pero también es complejo pensar en que exista la necesidad aún de hacerlo cuando siempre hemos existido, pero se nos ha ido borrando de la historia o directamente exterminado de la sociedad.
Podemos pensar que ya no se nos persigue como antes, pero aún salimos con miedo a las calles. Podemos hablar de visibilidad, pero no existimos en el plano público y cuando intentamos quebrar esa barrera, existe odio y ataque. La violencia que recibimos no es lo que nos hace trans, es lo que la sociedad vincula a nosotros, una sociedad a la que le incomoda nuestra vivencia a tal nivel que nos priva de todo derecho.
En este sentido, reformulo la frase del párrafo anterior: es bello pensar en el día que no necesitemos de un día de la visibilidad trans. Es hermoso imaginar el día en el que no necesitemos justificar nuestros cuerpos, ni respaldarnos en una teoría. Un día en el que no nos patologicen y no sea necesario la etiqueta trans.
Un día en el que nuestros derechos a salud, educación, trabajo digno, espacio público e incluso carnet no sean cuestionados, estén normados y legalizados. Un día en que seamos parte del espacio público y no sólo seamos “lo trans”, sino también parte del mundo y la sociedad como cualquier otro individuo más. Por ahora, solo nos queda la lucha y el orgullo de ser trans.
Cameron Urrutia
Activista LGTIQANB+